En un pueblo de pescadores situado a orillas del océano Atlántico y del arroyo que lleva el mismo nombre, rodeado por enormes dunas; la belleza de sus interminables playas y puntas rocosas ha conquistado un número cada vez mayor de visitantes locales e internacionales, que año a año, lo eligen como destino para sus vacaciones.
Pero no sólo es preferido por sus encantos naturales, sino también por sus características, cuenta con calles interiores de areno o pasto, construcciones sencillas y funcionales hechas con elementos del lugar, tales como madera, paja, totora, donde hasta la ausencia de energía eléctrica es un atractivo para los visitantes.
En la actualidad, un número cada vez más creciente de propiedades cuentan con energía; pero siguen generando gran interés aquellas viviendas que no la tienen, y que para iluminarse se debe encender el clásico farol a mantilla, o las místicas velas.
También están ausentes los carteles luminosos, las marquesinas, y el alumbrado público, y de común acuerdo entre las autoridades y los pobladores se evitan las estridencias.
Gracias al turismo veraniego se sustenta el pequeño pueblo de pescadores y camaroneros artesanales, que por su estructura bohemia e informal, se constituyó en el balneario preferido por los que gustan de lo agreste y natural.
A Valizas se accede por el camino que sale rumbo al mar, en el kilómetro 271 de la ruta 10. |